Yanette Bautista

Hermana de Nydia Erika Bautista, militante del M-19 detenida desaparecida el 30 de agosto de 1987.

Relato en voz propia

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“Era mi hermana mayor, era rumbera y alegre… (…) Antes de que se la llevaran me mostró la otra Colombia que estaba detrás de los muros.

La vida de una empleada común y corriente, la vida de subirse a un bus lleno a ganarse un salario que no alcanzaba, eso era yo cuando desaparecieron a Nydia.

Ella fue detenida en el 86 junto a otros guerrilleros del Alfaro Vive. La soltaron tres semanas después, la torturaron, la sacaron a reconocer gente.

Ella es desaparecida el día de la primera comunión de Erik y Andrea, salía a llevar una amiga al bus.

Según cuentan los testigos, varios hombres vestidos de civil la abordaron y la subieron a un jeep, que después resultó ser del Ejército. Nosotros la buscamos desde el siguiente día con mi papá, salimos a la calle, nos subimos a las busetas.

Solamente el lunes nos dimos cuenta de que Cristóbal también estaba desaparecido.

Yo me dí cuenta que de verdad estaba desaparecida cuando cité a un amigo de Nydia y él dijo que tenía que poner la denuncia en la Procuraduría, en ese momento entendí que ella estaba desaparecida.

De ahí seguimos buscando con mi papá… fuimos al Comité de Solidaridad con los Presos Políticos. Alirio, que después fue desaparecido, nos ayudó a hacer la primera denuncia

Escribir la primera denuncia fue como un parto, yo sentí que estaba escribiendo como un poema.

Cristóbal era mi novio, tenía ojos negros, cejas pobladas, rizos… tenía 25 años.

Vivió con Nydia los momentos antes de la desaparición.

Fuimos a la Procuraduría con Alirio, nos entrevistamos con el Vice-Procurador, luego con el Procurador, Carlos Mauro Hoyos, que después fue asesinado.

Después buscamos en los hospitales, en los cementerios, siempre nos llegaban noticias de NN, buscamos en el DAS, fuimos al Ejército… allí se comunicaron con todas las dependencias delante del Procurador y dijo que en ninguna estaba, después en las calles y vimos que no encontrábamos nada.

A los 8 días yo estaba en Asfaddes [Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos] cuando Asfaddes ni siquiera tenía oficina, se reunía en el Cinep o en el parque Nacional, y ahí empecé a asumir las primeras responsabilidades y esa fue como la búsqueda después por todos los desaparecidos porque yo no tenía pruebas de quién se la había llevado, cómo se llamaban, a dónde se la habían llevado, no tenía nada, esa fue la búsqueda después a través de Asfaddes.

Aprendí a gritar las consignas en las calles como las gritaba Cristóbal -porque el fue el primero que me llevó a una manifestación-, y yo me impresionaba mucho cuando mataron a Jaime Pardo Leal, los estudiantes de la universidad Autónoma salieron y él me llevó, y eso me impresionó mucho. Después… yo sentirme gritando como Cristóbal, porque él gritaba con mucha fuerza, no es fácil estar en una marcha y tener la fuerza para que todos los demás griten con uno. Él tenía esa fuerza, y yo sentí que había cambiado mucho.

Yo sentí que la estaban matando y le dije que no la íbamos a volver a ver y sentir que están matando una persona cuando no tienes el cuerpo es muy difícil, por eso mis hermanos hasta que la encontramos no creyeron que estaba desaparecida y que nunca iba a volver, realmente.

Erik [Bautista Arellana, el hijo de Nydia] sufría por verme buscándola y no encontrar resultados y me decía que no la buscara más porque no la iba a encontrar, fue una época difícil porque había hostigamientos, nos mandaban mensajes con la yayita, la segunda mamá nuestra, que si seguíamos denunciando iban a desaparecer a Erik.

La gente se alejó, muchos no preguntaron qué pasó, y una se siente que tiene una especie de lepra y que a la gente le da miedo acercársele a una y lo más duro con la familia. Algunos miembros de la misma familia no nos brindaron ninguna ayuda. Cuando ya no teníamos dónde escondernos, porque nos escondimos en muchas partes, a mí me dolían los niños, tener que separarme de ellos dos, tener que mandarlos a otro lado, retirarlos del colegio, y fuera de eso que la familia de uno los sacara de la casa y dijera aquí no los podemos tener.

Y también encontrar la solidaridad de la gente más humilde como mis hermanos, los hijos de mi papá, y en una piecita nos fuimos a vivir todos, 6 personas y ahí reconstruimos el futuro como familia y no nos dejamos vencer. Fue muy bonito.

Fuí donde el doctor Eduardo Umaña Mendoza, él estaba muy triste por la muerte de Carlos Pizarro ese día, entonces yo le dije que iba a hablarle de alguien del M-19 que no era tan importante como Carlos Pizarro, a partir de ese día tomó el caso.

Como consecuencia de la declaración de Bernardo Alfonso Garzón, como sargento de la XX Brigada es que encontramos a Nydia. La Procuraduría verifica la información en el cementerio, vemos el acta, el vestido de los restos que fueron inhumados como NN en Guayabetal el 12 de septiembre de 1987; es decir 12 días después de la desaparición, se parece mucho a los de Nydia. La fecha es muy cercana, el doctor Umaña pide la exhumación, se hace la identificación dentro de la misma exhumación, encontramos al mismo sepulturero que la había inhumado, esa fue otra gran ventaja, porque en medio de tantas fosas de NN, no se sabía, no tenía una marca especial y haber encontrado al mismo sepulturero…

Ahí estaban las ropas, el zapato, el arete, un cristo, todo…

Fue muy duro reconocer que durante 3 años habíamos estado buscando un muerto, porque salíamos a la calle a gritar que nos los devolvieran vivos, entonces de ahí yo ya no gritaba con la misma fuerza que nos los devuelvan vivos…

Encontrarla fue un hecho histórico para Asfaddes, porque no se encuentran desaparecidos todos los días, y después de tantos años nosotros no teníamos muchas esperanzas…

Pudimos hacerle honores en el cementerio, le pudimos decir compañera, devolverle el nombre, devolverle la familia, la dignidad, porque la querían volver una cosa y nosotros la volvimos un ser humano con derechos, por eso fue muy importante encontrarla.

Descubrimos que los desaparecidos eran parte importante de nuestras vidas por ser seres sociales, políticos pero sobre todo por tener una gran calidad humana.

Doña Amparo Apráez, que tenía su hija y su nieto, cogió 2 hojitas y enterró una, que era su hija y la otra se quedó con ella, que era su nieto, y pudimos hacer un duelo entre nosotros mismos y empezamos a fortalecernos.

Tuvimos por lo menos 12 casos donde habían 120 militares y paramilitares vinculados judicialmente donde la mitad creo que están en la cárcel. Tuvimos las grandes condenas de 60 años de prisión para el jefe antisecuestro del DAS.

Ese reverdecer de Asfaddes fue cobrado políticamente con amenazas, por la ley de las desapariciones, que habíamos logrado, mientras los militares se abrazaban en la TV el día que archivaron el proyecto porque televisaron el debate, con el ministro de defensa civil, nosotras estábamos escondidas con Gloria Herney Galíndez embarazadas como si hubiésemos cometido un delito…

Después de la declaración de Garzón Garzón no pasa nada, y como no pasa nada entonces con el Dr. Umaña nos inventamos una rueda de prensa, -a él también le gustaba hacer locuras entonces hicimos un audiovisual-. Pero con eso dimos a conocer a la opinión pública la declaración de Garzón, con eso y con la presión jurídica se reactivó el caso. En 1995 todos los procesos que habíamos instaurado revientan positivamente, el Procurador Delegado para DDHH, con base en la declaración de Garzón y de otras pruebas en la identificación de Nydia y en la decisión del Tribunal administrativo de Cundinamarca de condenar a la Nación como responsable por el caso de Nydia, decide destituir al General Velandia, Álvaro Velandia Hurtado, como responsable por haber sido comandante de la XIII Brigada en la época en que Nydia fue desaparecida.

Bernardo Alfonso Garzón señala al General Velandia como uno de los autores determinadores de la decisión, como quien conoció y aprobó la decisión, es decir como un autor intelectual, y da el nombre de uno de las personas que manejaban el Jeep donde fue introducida violentamente Nydia.

En medio de la destitución del General Velandia es condecorado 5 días después por el Presidente de la República, Ernesto Samper, y esto provoca una discusión en la opinión pública, una reacción de la opinión pública que puso en debate el tema de la destitución de Velandia por la desaparición de Nydia.

También logramos que el Comité de DDHH de la ONU, en el mismo año 95, en octubre, emitiera una resolución contra el Gobierno colombiano como responsable de la desaparición de Nydia. Eso provocó que el proceso penal fuera reactivado y, como consecuencia de eso, que la unidad de DDHH de la Fiscalía capturara a tres suboficiales subalternos de Garzón, de la XIII Brigada, como autores de la desaparición de Nydia. Ellos fueron trasladados a la cárcel modelo y estuvieron allí tres meses hasta que sus abogados plantearon una colisión de competencias que fue decidida en favor de la jurisdicción penal militar para que los militares la siguieran investigando por decisión del Consejo Superior de la Judicatura. Hasta entonces la justicia ordinaria lo que hizo fue encontrar dos personas más que no había encontrado la Procuraduría, como responsables de la desaparición, dos oficiales de la XIII Brigada.

Una vez que el Consejo Superior de la Judicatura decide pasar el caso, pasan tres meses, los hombres son dejados en libertad por cuestiones de forma y no de fondo, no porque no fueran culpables.

El cambio de la jurisdicción Penal de la Ordinaria a la Militar, significó en últimas todo el cambio de nuestra vida, dejar nuestra casa, nuestros amigos, nuestro trabajo y irnos a vivir a otro país desconocido.

Los militares no quieren dimensionar el daño que nos han hecho y al contrario procuran profundizarlo más. Un acto inhumano es que nos quiten los restos de Nydia, quitarle los restos a un familiar de un desaparecido es como quitarle parte de su vida, de su razón de ser y volver a ese estadio de familiar de desaparecido del que quisimos salir.

Nuestra pelea mayor es porque no le quiten su identidad, su personalidad jurídica, que nos respeten la unidad y la integridad familiar aún después de muerta, que tengamos derecho al cuerpo, porque nadie sabe lo que es tener un cuerpo entre los brazos.

A nivel humano eso es la posibilidad de cerrar una puerta, de terminar algo iniciado, de decir adiós y eso que no está legislado en Colombia es por lo que estamos luchando, por eso el caso de Nydia es más que la lucha por el caso de Nydia, es la lucha por todos los desaparecidos.

Decir que quizás una de las cosas más fuertes que ha tenido el proceso es que en el intermedio de la investigación los abogados han sufrido violaciones graves a los derechos humanos, el primero Alirio Pedraza fue desaparecido, después Eduardo Umaña Mendoza fue asesinado y también la tercera abogada se encuentra fuera del país y también Lourdes Castro que también estuvo en el exilio, que llevó la parte administrativa.

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